El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, anunció el 16 de abril de 2026 una mejoría en la situación hídrica del país, declarando que «lo peor ha quedado atrás». Sin embargo, enfatizó la necesidad de mantener un panorama de «cuidado y atención» ante el uso del recurso.
En recientes declaraciones, el jerarca detalló que las reservas de agua superan «significativamente el 50%», un avance atribuido a las precipitaciones de los últimos días. A pesar de la mejora general, Ortuño señaló que las localidades de Minas y Solís de Mataojo siguen bajo declaratoria de emergencia por sequía. El gobierno planea reevaluar su condición en la semana entrante, anticipando una posible estabilización de la situación entre los meses de mayo y junio.
El ministro subrayó la «gestión adecuada» realizada durante esta crisis y destacó los esfuerzos en marcha para «generar soluciones que protejan al país» de futuros déficits hídricos, mediante inversiones destinadas a fortalecer las reservas.
Con miras a mitigar los efectos en el sector productivo, el ejecutivo mantiene diversas medidas. El subsecretario de Ganadería, Matías Carámbula, había advertido recientemente que los impactos de la sequía aún se sienten en varios ámbitos, previendo repercusiones notables en la próxima cosecha de soja y afectaciones a productores ganaderos y hortícolas.
Las acciones implementadas incluyen instrumentos financieros para flexibilizar los calendarios de pago de grandes agricultores y subsidios directos para los productores hortícolas. Además, se están evaluando nuevas asistencias, como facilidades para el pago al BPS y el acceso a microfinanzas para saldar deudas derivadas de sequías previas.
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