El senador del Frente Amplio, Gustavo González, miembro de la bancada socialista, manifestó su enérgico rechazo a la potencial llegada de ciudadanos deportados de Estados Unidos a Uruguay. Esta eventualidad, según fue confirmada por la Cancillería, se encuentra actualmente en discusión con la administración de Donald Trump.
González criticó haberse enterado de estas negociaciones a través de los medios, sin haber recibido comunicación oficial alguna. El legislador fue particularmente incisivo al referirse al Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señalando que cualquier propuesta proveniente de él debe ser analizada con extrema cautela. Describió a Rubio como una figura «beligerante» y promotora de «la guerra y la represión». Además, el senador expresó preocupación por la implicación de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), un organismo conocido por su gestión migratoria en EE. UU. y por haber protagonizado, meses atrás, la «mayor represión» contra migrantes en dos décadas, resultando incluso en víctimas fatales.
El legislador enfatizó que, a su parecer, Uruguay debe mantener «las fronteras abiertas» para quienes deseen establecerse en el país. Sin embargo, diferenció claramente esta postura de la situación de los deportados, explicando que estos no llegan por elección propia, sino por una decisión externa que los obliga a retornar.
En un punto adicional, González rememoró cómo Estados Unidos «siempre acogió» a los cubanos que se oponían al régimen de su país, contrastando esta política con la actual intención de extraditar o deportar a algunos de ellos bajo la premisa de supuestas condenas. «No confío en el respeto a los derechos humanos de la ICE», afirmó, alertando sobre la posibilidad de que se hayan vulnerado garantías y de que las personas que llegarían a Uruguay lo hagan contra su voluntad. Calificó esta eventualidad como «un mal paso» para el país, instando al gobierno a realizar un análisis exhaustivo y a que el organismo asesor pertinente recomiende no avanzar con la propuesta.
Finalmente, el senador concluyó su intervención subrayando que, en materia de derechos humanos, «Estados Unidos no tiene autoridad moral» para dar lecciones a Uruguay, calificándolo como la nación que «hoy mantiene al mundo en conflicto».
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